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Credo de la Autodisciplina

Libro "The Master-Key to Riches"
Para alcanzar tus objetivos, siempre es muy conveniente, por no decir necesario, desarrollar un alto grado de autodisciplina. Para ello, comparto contigo El Credo de la Autodisciplina, escrito por el afamado autor Napoleon Hill. Este contenido lo encontrarás en su libro The Master Key to Riches (Dover Empower Your Life). Lee este artículo, y luego, si deseas adquirir el libro sigue el enlace correspondiente, o presiona cualquiera de las imágenes en esta publicación.

El Poder de la Voluntad:
Habiendo reconocido que el Poder de la Voluntad es la Corte Suprema de todos los otros departamentos de mi mente, lo ejercitaré diariamente, cuando necesite una acción urgente para cualquier propósito. Voy a formar hábitos designados a poner en acción el poder de mi voluntad, al menos una vez al día.

Emociones:
Entendiendo que mis emociones pueden ser tanto positivas como negativas, formaré hábitos cotidianos para reforzar el desarrollo de emociones positivas, las cuales me servirán para convertir las emociones negativas en alguna forma de acción productiva.

Razón:
Reconociendo que tanto mis emociones positivas y las negativas pueden ser peligrosas si no están bajo control y guiadas a un fin deseable, someteré todos mis deseos, metas y propósitos a la facultad de mi razón. Me dejaré guiar por ella para dar expresión a mis emociones.

Imaginación:
Reconozco que necesito planes e ideas saludables para alcanzar mis deseos. Por tanto desarrollaré mi imaginación, invocándola diariamente para ayudarme en la formación de mis planes.

Conciencia:
Creo que mis emociones a menudo yerran a causa del excesivo entusiasmo. De igual manera, mi facultad de razonamiento carece a veces del calor del sentimiento, el cual es necesario para habilitarme para combinar justicia con misericordia en mis juicios. Por tanto, animaré a mi conciencia a guiarme a distinguir entre lo correcto y lo errado. Nunca habré de ignorar el veredicto que emita, no importa cuán costoso me resulte.

Memoria:
Al reconocer el valor de tener una memoria alerta, activaré mi memoria, cuidando de impresionarla claramente con todos los pensamientos que deseo recordar. Voy a asociar dichos pensamientos con objetos que pueda traer a mi mente con frecuencia.

Subconsciente:
Reconociendo la influencia de mi subconsciente sobre el poder de mi voluntad, habré cuidar de someterla bajo una clara y definida imagen de mi Propósito Principal en la vida. Haré lo mismo con todos los objetivos secundarios, conducentes a este propósito principal. Mantendré constantemente esta imagen frente a mi subconsciente, repitiéndolo a diario.

Firma: _________________________

Equivocarse es Bueno

Aprendí cómo no hacerlo“Haz algo hoy en día, incluso si es un error”, es una frase que recibí hoy en un mensaje de correo electrónico, la cual me motivó a escribir esta reflexión. El miedo de cometer un error es a veces la barrera para emprender cualquier acción. También nos puede impedir cualquier aprendizaje, mutilando nuestras posibilidades de desarrollo. ¡Recordemos las lecciones aprendidas como producto de cada error cometido en el pasado!

Se ha dicho que Thomas Edison contaba todos sus intentos fallidos durante el desarrollo de la bombilla eléctrica, no llamándoles fracasos, sino formas de cómo no debe hacerse. Por desgracia, la cultura actual de los negocios a menudo no es tan indulgente, y en definitiva, no alienta a cometer errores. No obstante, la innovación no podría existir sin intentos fallidos.

“Tal vez, parte de la cultura en este país es que el fracaso es no sólo un resultado aceptable”, dijo un ejecutivo de producción en una de las ruedas de negocios ExecuNet, durante una discusión acerca de la necesidad de solicitar ayuda. “Ciertamente, nadie lo busca, pero la ironía es que la única manera de adquirir experiencia y disfrutar de la sabiduría en los negocios es tener una saludable mezcla de éxitos y fracasos. Sólo tenemos que minimizar el impacto de la insuficiencia tanto como sea posible y capitalizar las experiencias. ¡Luego debemos continuar, marchando hacia delante!”

De vez en cuando, cometer errores es admisible, siempre y cuando capitalice las experiencias, como se menciona en el párrafo anterior. Tropezar en la misma piedra, una y otra vez, sí puede convertirse en un problema, el cual debe ser enfrentado con la mente abierta. En otras palabras, si va a equivocarse, ¡trate de ser creativo! Estos son algunos consejos para evitar quedar atrapados en un callejón sin salida o en un círculo vicioso:

  • Repase lo que salió mal – no para asignar culpables, sino para entender dónde caben mejoras en el proceso.
  • Dedique más tiempo a revisar lo que sí funcionó, y procure repetir el éxito.
  • No lo haga solo. Si no está seguro, pregunte, pida consejo. Si percibe usted que necesita ayuda, solicítela sin temor.
    Recuerde que los errores conforman los detalles de las grandes ideas.
  • Si continúa cometiendo los mismos errores, entretanto espera resultados diferentes, llegue a un acuerdo con la realidad, y muévase a algo diferente. Quizá los hechos le están guiando hacia un camino aún mejor.

A veces el aporte y visión profesional de alguien externo a su empresa u organización puede ser muy oportuno. El mismo permite hacer un enfoque diferente a las situaciones cotidianas, tanto internas como del mercado. La invitación es cordial para revisar el perfil profesional del autor de este artículo.

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La Liebre y la Tortuga

Versión Actualizada
(recibida por email)

Una tortuga y una liebre siempre discutían sobre quién era más rápida. Para dirimir el conflicto de opiniones, decidieron correr una carrera.  Eligieron una ruta y comenzaron la competencia.

La liebre largó a toda velocidad y corrió enérgicamente durante un buen rato. Luego, al ver que había sacado muchísima ventaja, decidió sentarse debajo de un árbol para descansar unos momentos, recuperar fuerzas y luego continuar su marcha. Pero pronto se quedó dormida. La tortuga, que andaba con paso lento pero constante, la alcanzó, la superó y terminó en punta, declarándose ganadora indiscutible de la carrera.

Moraleja:Los lentos pero constantes y perseverantes, también ganan la carrera.”

Pero la historia no terminó aquí…
La liebre, decepcionada por haber perdido, hizo un examen de conciencia y reconoció su grave error de subestimar a la tortuga. Se dio cuenta que por presumida y descuidada había perdido la carrera. Si no hubiese subestimado a su oponente, nunca la hubiera podido vencer. Entonces, desafió a la tortuga a una nueva competencia. Esta vez, la liebre corrió sin descanso desde el principio hasta el fin y su triunfo fue contundente.

Moraleja:Los rápidos y tenaces vencen a los constantes y perseverantes.”

Pero la historia tampoco termina aquí…
Después de ser derrotada, la tortuga reflexionó detenidamente y llegó a la conclusión de que no había forma de ganarle a la liebre en velocidad. De la manera como estaba planteada la carrera, ella siempre perdería.  Por eso, desafió nuevamente a la liebre, pero propuso correr por una ruta distinta a la anterior. La liebre aceptó y corrió a toda velocidad, hasta que se encontró en su camino con un ancho río. La liebre no sabía nadar, y mientras se preguntaba “¿Qué hago ahora…?”, la tortuga nadó hasta la otra orilla, continuó a su paso lento pero constante y terminó la carrera en primer lugar.

Moraleja:Quienes identifican su ventaja competitiva (saber nadar) y cambian el entorno para aprovecharla, llegan de primeros.

Pero la historia tampoco termina aquí….
Pasó el tiempo, y tanto compartieron la liebre y la tortuga que terminaron haciéndose amigas. Ambas reconocieron que eran buenas competidoras y decidieron repetir la última carrera, pero esta vez corriendo en equipo. En la primera parte, la liebre cargó a la tortuga hasta llegar al río. Allí, la tortuga atravesó el río a nado con la liebre sobre su caparazón, y ya en la orilla de enfrente la liebre cargó de nuevo a la tortuga hasta llegar a la meta.  Como alcanzaron la línea de llegada en tiempo récord, sintieron una mayor satisfacción que la que habían experimentado en sus logros individuales.

Moraleja:Es bueno ser individualmente brillante y tener fuertes capacidades personales. Pero, a menos que seamos capaces de trabajar con otras personas y potenciar recíprocamente las capacidades de cada uno, no seremos completamente efectivos.

Coda
Es importante advertir que ni la liebre ni la tortuga abandonaron la carrera.
La liebre evaluó su desempeño, reconoció sus errores y decidió poner más empeño después de su fracaso. Por su parte la tortuga, al notar que la velocidad era su mayor debilidad, decidió cambiar su estrategia y aprovechar su fortaleza como nadadora, en un nuevo recorrido. Después de varias contiendas, la tortuga y la liebre descubrieron que unidas lograban mejores resultados.

La liebre y la tortuga también aprendieron otra lección vital:
Cuando dejamos de competir contra un rival y comenzamos a competir contra una situación, no solo complementamos capacidades, compensamos debilidades, potenciamos nuestros recursos… sino que también obtenemos mejores resultados!

Todos tenemos carreras por delante, y hay muchas maneras de ganarlas.
Hay muchas liebres, muchas tortugas… y muchas metas que alcanzar!

Liebre y Tortuga